Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve en
el cementerio de San Miguel, los restos de familiares cercanos descansaban en
este camposanto y mis padres lo visitaban regularmente.
Lo recordaba enorme, la
entrada estaba repleta con puestos de ventas de flores, y ya en el interior, largas
calles estrechas con nichos y tumbas que aprovechaban cualquier hueco en el
suelo, señoras que limpiaban lápidas subidas en escaleras para acceder a las
más altas y el ajetreo de gente en respetuoso silencio.
Hoy en día ha cambiado
mucho, el pasado 7 de marzo hicimos una visita guiada un grupo de amigos a este
cementerio gracias a Lina y al grupo de lecturas “Hijas del Caníbal”.
Actualmente es un recinto mucho más pequeño que en los años 70, ya que gran parte del terreno ha sido
reconvertido en parque y sólo han dejado el núcleo histórico.
Nos gusten más o nos
gusten menos, los cementerios también son parte de la historia de nuestra
ciudad y explicados debidamente, como así hizo nuestro guía Luis Cereto, se
convirtió en una interesantísima visita de un monumento de Málaga, donde conocimos numerosos datos y anécdotas.
“El Bulto tiene su origen en la Málaga industrial del segundo tercio del siglo XIX. Hacia 1848, la ferrería La Constancia y la Industrial Malagueña atraían gran cantidad de obreros desde la mayoría de los barrios populares de la ciudad, lo que dio lugar a la construcción de corralones en las cercanías de las fábricas de Manuel Agustín Heredia. Así nacieron diez manzanas junto a la calle López Pinto allá por el año 1860, el germen de las viviendas sociales en Málaga. Y junto a ellos los pescadores, que aún practicaban la pesca de boliche en la orilla, cuyas viviendas se encontraban prácticamente en la playa, las cuales, en los años sesenta del pasado siglo, fueron derribadas y sus familias realojadas en “el bloque de los pescadores”, que fue derribado el pasado septiembre. Las mujeres trabajaban en las conservas y en la Industria Malagueña. Sus antiguos vecinos lo describen como «un barrio maravilloso, donde en verano se dormía en las calles y al ser gente de la mar, cuando alguien...
Retablo Hornacina donde se colocó el retablo Una vez traspasada la puerta principal de la Alcazaba y la llamada Puerta de las Columnas, se ha de subir una rampa con peldaños, que termina en el Arco del Cristo. El nombre de la Torre y la Puerta se debe a un Cristo que ocupaba una hornacina conocido como el Cristo de los tres huevos, (de avestruz) , símbolo de la creación. Estaba acompañada esta imagen por un retablo que hoy ha vuelto a su lugar de origen: Archidona. Acertada decisión, ya que dicho retablo no encajaba absolutamente nada en el entorno del monumento. Este arco es un pasadizo en recodo abierto en el interior de una torre, cuya parte superior fue reconstruida. El arco de entrada, rodeado por un alfiz de ladrillos, descansa sobre pilastras y tiene clave de piedra, que estuvo dorada, en la cual se labró en hueco una llave. En la estancia alta había un matacán, como así atestiguan dos ménsulas de piedra que sobresalen en el muro. La bóveda del pasa...
En el catálogo de edificios protegidos de Málaga , se puede consultar en la web del Ayuntamiento de Málaga , aparece la siguiente descripción del edificio: “En la cima de un cerro y dominando sus contornos se asienta esta gran edificación sobre su plataforma aterraza que salva el desnivel del terreno. Responde a una planta rectangular en torno a un patio central de la misma forma en torno a la cual se disponen cuatro crujías . Sobre las dos plantas de altura destacan la torre mirador y la capilla, con acceso tanto externo como interno directo hasta el coro. Esta última es de estilo gótico inglés y cuenta con vanos y portada de arco ojival , rematándose esta con un esbelto gablete . En su interior la preside un sencillo retablo de fábrica del mismo estilo. El resto de fachadas distribuye con regularidad vanos escarzanos . La elaborada imposta de separación de ambas plantas se decora con voluminosos dentículos . Las cubiertas son a dos aguas y de teja curva.” Síntesis históri...
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