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viernes, 10 de junio de 2011

Père-Lachaise

Hace algún tiempo vi una película llamada París Je T'aime, son varias historias que se desarrollan en la capital parisina. Me llamo la atención una en especial que se desarrollaba en un cementerio, en concreto en Père-Lachaise, lugar donde está enterrado Oscar Wilde, me pareció sorprendente que las mujeres fueran a besar el monumento funerario de granito del escritor.
Después de algún tiempo, en unas vacaciones visité París y no dejé de aprovechar para visitar el cementerio y ver con mis propios ojos la tumba de Oscar Wilde. Por cierto, nunca hubiera pensado que en unas vacaciones me iría de visita a cementerios, sobre todo en París, y no visité uno, sino dos, en Montmartre vimos otro pequeñito muy curioso y antiguo que solo se abre al público una vez al año al parecer, el Día de Todos los Santos y coincidió que estábamos justo a las puertas.
Volviendo al que nos interesa en este artículo, mereció la pena ir a ver Père-Lachaise, he leído que es uno de los cementerios más visitados del mundo, como decía un amigo mío, es como visitar un museo y no un cementerio. Hay cantidad de famosos de todas las profesiones enterrados en ese lugar y me siguió pareciendo aún más sorprendente en persona la tumba de Oscar Wilde.
El escritor fue inhumado en principio en un pequeño cementerio llamado Bagneaux, posteriormente fue trasladado a Père-Lachaise gracias a la generosidad de una admiradora, Helen Carrew, la cual aparte de de pagar el traslado y entierro, pagó  a un escultor alumno de Rodin para que le hiciera un mausoleo. El escultor trabajó un bloque de granito de 20 toneladas y esculpió un ángel inspirados en los toros alados asirios del Museo Británico y no se ocurrió otra cosa que ponerle atributos masculinos. Naturalmente las autoridades del cementerio no dejaban pasar la escultura, ¡un ángel con sexo!
Durante diez años no le permitieron la entrada hasta que el artista accedió a poner una hoja de parra ocultando los testículos a la escultura.
En 1.961, unas señoras rompieron a bastonazos la hoja de parra, no se sabe lo que les llevó a hacer esto, si por puro vandalismo o para ver lo que había debajo. La figura del ángel se quedó mutilada para los restos.
Otra curiosidad es que la tumba está cubierta de besos de carmín estampados en el granito. Al principio el personal de limpieza se afanaba en quitarlos, pero volvían a aparecer, así que desistieron y lo dejaron estar.
También son curiosas las historias de otros personajes en esta necrópolis, como son la de Jim Morrison, que el director del cementerio cedería sus restos y pagaría su traslado a quien quisiera muy agusto,  o un periodista llamado Víctor Noir en cuya lápida yace una escultura de bronce a tamaño natural a la cual se le nota, lo que se le supone una erección. Es la única parte de la figura que está pulida por el roce. En fin, en otra ocasión os contare la historia.