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viernes, 30 de noviembre de 2012

FLORA MALAGUEÑA - PEONÍAS


Las peoniáceas (Paeoniaceae) constituyen una familia de plantas bulbosas originarias de diversas regiones de Europa, Extremo Oriente (especialmente de China) y de América del Norte, usualmente referidas como "peonías".

Paeoniaceae es una familia de plantas dicotiledóneas que comprende 33 especies pertenecientes al único género de esta familia, Paeonia.
 
 
 
Planta protegida por los emperadores de China hace ya 2500 años, la peonía rivaliza con la rosa por un puesto privilegiado en el jardín actual. Las peonías empezaron a cultivarse hace 2500 años en los jardines imperiales de China, pero también forman parte del paisaje mediterráneo, cuna de casi todas las especies herbáceas. El discípulo de Aristóteles Teofrasto describió las virtudes medicinales de la Peonia officinalis y su eficacia en caso de convulsiones y trastornos musculares.
 
Es una especie muy común en la península ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes. También hay que destacar la P. broteroi, rosa pálido, que crece silvestre en España y Portugal. La P. cambessedesii, rosa carmín, en las Baleares, sobre todo en el norte de Mallorca; y la P. coriacea, amarilla, frecuente en Andalucía y Marruecos.
Existen dos tipos de peonías: las herbáceas y las arbóreas. Las herbáceas, o vivaces, florecen en mayo y forman matas compactas de 45 a 90 centímetros de altura. Como todas las vivaces pierden la parte aérea, tallos y hojas durante el invierno y permanecen bajo tierra, en estado latente, para volver a brotar en primavera. Por el contrario, las peonías arbóreas son plantas de estructura leñosa y hoja caduca, que con el tiempo se convierten en tupidos arbustos de dos, incluso tres, metros de altura. Su floración es también más temprana, aparece a principios de abril.
Habita en altitudes superiores a 500  metros, en encinares, alcornocales, quejigales y en roquedos  calizos. Las peonías son plantas acomodaticias, capaces de adaptarse a diferentes climas y suelos, siempre que no falte un buen drenaje que evite el encharcamiento. Algunas especies soportan hasta 30 grados bajo cero. Son también excepcionalmente longevas, pueden vivir entre 25 y 50 años en el mismo lugar.
Las peonías son extensivamente cultivadas como plantas ornamentales por sus flores muy grandes y su agradable olor. El néctar que se forma por fuera de sus brotes suele atraer a las hormigas.
 
 



 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Convento de Recoletos de San Francisco de Asís e iglesia rupestre

En Villanueva de Algaidas nos encontramos lo que queda del convento franciscano de Nuestra Señora de la Consolación, que según se relata en La Crónica de la Santa Provincia de Granada, fue fundado el 30 de noviembre por el primer duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, en 1566. Según parece, el obispo de la Diócesis de Málaga, Francisco Blanco, fue quien concedió el permiso para la construcción del templo, lo que permitió a la Orden de los Recoletos de San Francisco de Asís establecerse en la zona.
 
La construcción del convento y la instalación de estos religiosos se enmarca dentro de las políticas de la época para la repoblación de estas zonas durante el siglo XVI, para lo que se seguía un modelo basado en la instalación de un convento para atraer a otros pobladores. Como curiosidad, los monjes de la época vivían de la venta de madera de los bosques de encinas de entorno a la Marina Española, además del aprovechamiento de la bellota.
 
Es posible apreciar buena parte de lo que fue su estructura. La iglesia, que se alza en la parte más elevada del conjunto, al mismo nivel de las ermitas rupestres, es de una planta con un leve crucero en el que todavía se conserva el arranque de lo que fue la cúpula que cubría la zona próxima al altar mayor. Además, se conservan los restos de camarines y capillas en los que, junto a los elementos arquitectónicos, todavía es posible apreciar restos de frescos en los que se adivinan diversos motivos policromados entre los que destacan los escudos franciscanos con las cinco llagas y palmas de Jerusalén. La entrada al templo se realizaba desde un patio superior desde el que se abría una portada con arco de medio punto coronada por un frontón triangular, ubicada a los pies del lado izquierdo de la nave.
 
Como casi todo los lugares de interés arqueológico  que vamos visitando, está en un estado lamentable, y menos mal que está vallado,  y aun así tiene pintadas y grabados hechos no precisamente por los monjes. Tiene su riesgo pasear por su interior, pues el edificio se desmoronando poco a poco.
He leído en alguna parte que lo quieren restaurar,… habrá que verlo para créelo.
 
Junto al convento se encuentra una iglesia rupestre, excavada en su totalidad en roca arenisca y está datado entre los siglos IX y X. Presumiblemente la Iglesia era la mayor de ellas que ocupa una superficie de 52,74 metros cuadrados y se compone de tres dependencias, la nave central es cuadrada y cubierta por bóveda semicircular, en cuya pared este se encuentra un hueco que hace las veces de ábside. La nave lateral derecha comunica con la nave principal mediante un vano y pudiera haber servido como baptisterio; puesto que en uno de sus extremos se encuentra labrada una pileta con una entrada de agua. La nave lateral derecha pudo haber servido como sacristía. La cueva de menor tamaño pudo haber estado destinada a habitáculo de ermitaños, si bien debieron ser pocas personas por su reducido tamaño.

CONCHA DE ALMEJA ENTRE LOS SEDIMENTOS
 
Este conjunto rupestre debió servir como punto de referencia para la población mozárabe, es decir, para los cristianos que vivían en territorio árabe durante la Edad Media en lo que hoy es la Comarca Nororiental de Málaga. Debió de haber un número importante de mozárabes en la zona puesto que este elemento ha sido estudiado como uno de los factores clave para que Omar Ibn Haffsun convirtiera este territorio (especialmente las fortalezas de Cuevas de San Marcos y Archidona) en uno de sus puntos de referencia durante la revuelta contra los Omeya en el siglo IX.
 
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

AGUA

En esta ocasión he hecho una pequeña recopilación de  fotografías mías relacionadas con el agua. También he incluido algunos datos, que aunque la mayoría ya conoceréis,  a mi me parecen curiosos.
Voy a incluir otro video, que trata sobre el agua, pero en su vertiente filosófica. Está hecho por mi sobrino Juan y creo que es genial.
Espero que os gusten.
 

viernes, 9 de noviembre de 2012

LACIPO

En esta nueva entrada tengo el gusto de presentaros a otro nuevo colaborador, se trata de Salvador Sánchez, profesor licenciado en historia y experto arqueólogo, también integrante y compañero de nuestro grupo de senderismo Grupo Arca Málaga y que nos manda el presente artículo.
 
A propuesta de Salvador visitamos Casares, pueblo precioso y  en un enclave espectacular  que visitamos por la tarde, ya que por la mañana nos centramos en las ruinas de lo que queda de la ciudad romana de Lacipo. También por cercanía, visitamos los baños de la Hedionda, que  ya comentaremos en otra ocasión.

LACIPO



"Las ruinas de la ciudad romana de Lacipo se encuentran localizadas en la cumbre del cerro del Torreón, término municipal de Casares (Málaga), dentro del cortijo de Alechipe, nombre éste que proviene de su antepasado latino. Las ruinas se encuentran a pocos kilómetros de Casares, sobre un promontorio de unos 300 metros de altitud, dando su cara oeste hacia los ríos Genal y Guadiaro. Desde este enclave se divisa una dilatada campiña.

El origen de Lacipo se remonta al siglo VI a.C. a modo de asentamiento ibero-turdetano muy influenciado por la cultura púnico-fenicia. Desde la antigüedad se señalaba a esta ciudad como población turdetana. Los turdetanos fueron un pueblo íbero que habitó en parte de Andalucía Occidental, coincidiendo con la zona de influencia Tartésica. Fue una importante ciudad, hecho atestiguado por su nombre o topónimo, las monedas que acuñó en época romana, sus murallas y sus esculturas ibéricas.


opus signinum
Los restos arquitectónicos que se pueden observar en el Cerro del Torreón son bastante significativos, destacando la base de un edificio público labrado en sillería y dos grandes aljibes recubiertos de opus signinum en buen estado, uno de ellos parcialmente abovedado. También se puede constatar la presencia de un acueducto, sustentado por grandes columnas rectangulares. No obstante el elemento más sobresaliente es la muralla que protegiera la plaza, de la cual han quedado restos bastante consistentes.

 

La muralla puede verse en la zona occidental del cerro, asomada al valle. Sin duda debió ajustarse a la cumbre del cerro, aunque en la actualidad no se aprecian restos en el frente oriental y sólo algunos breves vestigios en el meridional y el septentrional.

Estos restos de sus murallas indígenas están construidos con enormes bloques de piedra. En la parte noroeste quedan grandes lienzos de muralla formando ángulo.

Parece ser que sus murallas fueron reconstruidas varias veces. A la época romana parece corresponder el lienzo de muralla, que en difícil equilibrio, se mantiene junto a un desnivel del terreno.

Las excavaciones arqueológicas fechan el abandono de la ciudad en el siglo IV d.C. Nunca más se volvería a habitar, si bien su recuerdo continuaría en la memoria de las gentes. Así lo indica el empleo de su solar como necrópolis en época visigoda, detectado arqueológicamente."
 
SALVADOR SANCHEZ

viernes, 2 de noviembre de 2012

EL ASEDIO



Aunque Arturo Pérez-Reverte no es santo de mi devoción, son unas cuantas las novelas que he leído escritas por su mano, y he de decir que todas me han entretenido. El Asedio es la última que he leído de él, y no una, sino dos veces. En ella la variedad de personajes y de escenarios se tejen formando un mosaico que describe el sitio de la ciudad de Cádiz a manos de los franceses en 1811.  Son seis historias que podrían ser novelas por si solas, pero que están enlazadas las unas a las otras por la fortuna y la desgracia:  La principal de estas tramas esta tejida por el policía Rogelio Tizón, investigando los asesinatos de unas jóvenes que son desolladas y la extraña  coincidencia  de que sus cadáveres aparezcan donde caen las bombas que tiran los franceses; Lolita Palma heredera de una importante casa comercial nos muestra la vida que durante esos meses llevo la alta sociedad gaditana; el corsario Pepe Lobo nos hace partícipes de la vida marítima de guerras y pirateos; Felipe Mojarras salinero de clase muy humilde que trabaja con el ejército yendo de un lado a otra de la bahía; Fumagal un taxidermista excéntrico y afrancesado que ayuda a los asediadores; y el capitán Deforxeur artillero del ejército francés que cada día bombardea la ciudad sin importarle la guerra, solo la trayectoria y el alcance de los obuses.

Se puede decir que es una novela histórica de aventura con un trasfondo policiaco que la convierte en novela negra de estupenda construcción, pero, en ocasiones, con un exceso de descripción, pues describe a la perfección todo aquello que nos interesa y, de un modo insistente, mucho de lo que no tiene tanta relevancia, quizás por ello creo que pueden sobrarle algunas páginas. Hay incluso quién puede atrancarse en las primeras doscientas porque se deleita sobremanera en las batallas navieras, y en algún momento creerse que está leyendo un ensayo de balística. Sin embargo insto a todo al que le ocurra eso, que no deje de leerla, pues avanzando a través de ella llega un momento en el que te intriga tanto que te atrapa, te encandilas  con los personajes y sus circunstancias y las pequeñas pegas iniciales se convierte en “pecata minuta”. Del final, aunque me gustaría decir mucho, no opino para que cada cual se lo tome como quiera. En definitiva otra novela que merece mucho la pena ser leída.