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viernes, 2 de noviembre de 2012

EL ASEDIO



Aunque Arturo Pérez-Reverte no es santo de mi devoción, son unas cuantas las novelas que he leído escritas por su mano, y he de decir que todas me han entretenido. El Asedio es la última que he leído de él, y no una, sino dos veces. En ella la variedad de personajes y de escenarios se tejen formando un mosaico que describe el sitio de la ciudad de Cádiz a manos de los franceses en 1811.  Son seis historias que podrían ser novelas por si solas, pero que están enlazadas las unas a las otras por la fortuna y la desgracia:  La principal de estas tramas esta tejida por el policía Rogelio Tizón, investigando los asesinatos de unas jóvenes que son desolladas y la extraña  coincidencia  de que sus cadáveres aparezcan donde caen las bombas que tiran los franceses; Lolita Palma heredera de una importante casa comercial nos muestra la vida que durante esos meses llevo la alta sociedad gaditana; el corsario Pepe Lobo nos hace partícipes de la vida marítima de guerras y pirateos; Felipe Mojarras salinero de clase muy humilde que trabaja con el ejército yendo de un lado a otra de la bahía; Fumagal un taxidermista excéntrico y afrancesado que ayuda a los asediadores; y el capitán Deforxeur artillero del ejército francés que cada día bombardea la ciudad sin importarle la guerra, solo la trayectoria y el alcance de los obuses.

Se puede decir que es una novela histórica de aventura con un trasfondo policiaco que la convierte en novela negra de estupenda construcción, pero, en ocasiones, con un exceso de descripción, pues describe a la perfección todo aquello que nos interesa y, de un modo insistente, mucho de lo que no tiene tanta relevancia, quizás por ello creo que pueden sobrarle algunas páginas. Hay incluso quién puede atrancarse en las primeras doscientas porque se deleita sobremanera en las batallas navieras, y en algún momento creerse que está leyendo un ensayo de balística. Sin embargo insto a todo al que le ocurra eso, que no deje de leerla, pues avanzando a través de ella llega un momento en el que te intriga tanto que te atrapa, te encandilas  con los personajes y sus circunstancias y las pequeñas pegas iniciales se convierte en “pecata minuta”. Del final, aunque me gustaría decir mucho, no opino para que cada cual se lo tome como quiera. En definitiva otra novela que merece mucho la pena ser leída.