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viernes, 9 de noviembre de 2012

LACIPO

En esta nueva entrada tengo el gusto de presentaros a otro nuevo colaborador, se trata de Salvador Sánchez, profesor licenciado en historia y experto arqueólogo, también integrante y compañero de nuestro grupo de senderismo Grupo Arca Málaga y que nos manda el presente artículo.
 
A propuesta de Salvador visitamos Casares, pueblo precioso y  en un enclave espectacular  que visitamos por la tarde, ya que por la mañana nos centramos en las ruinas de lo que queda de la ciudad romana de Lacipo. También por cercanía, visitamos los baños de la Hedionda, que  ya comentaremos en otra ocasión.

LACIPO



"Las ruinas de la ciudad romana de Lacipo se encuentran localizadas en la cumbre del cerro del Torreón, término municipal de Casares (Málaga), dentro del cortijo de Alechipe, nombre éste que proviene de su antepasado latino. Las ruinas se encuentran a pocos kilómetros de Casares, sobre un promontorio de unos 300 metros de altitud, dando su cara oeste hacia los ríos Genal y Guadiaro. Desde este enclave se divisa una dilatada campiña.

El origen de Lacipo se remonta al siglo VI a.C. a modo de asentamiento ibero-turdetano muy influenciado por la cultura púnico-fenicia. Desde la antigüedad se señalaba a esta ciudad como población turdetana. Los turdetanos fueron un pueblo íbero que habitó en parte de Andalucía Occidental, coincidiendo con la zona de influencia Tartésica. Fue una importante ciudad, hecho atestiguado por su nombre o topónimo, las monedas que acuñó en época romana, sus murallas y sus esculturas ibéricas.


opus signinum
Los restos arquitectónicos que se pueden observar en el Cerro del Torreón son bastante significativos, destacando la base de un edificio público labrado en sillería y dos grandes aljibes recubiertos de opus signinum en buen estado, uno de ellos parcialmente abovedado. También se puede constatar la presencia de un acueducto, sustentado por grandes columnas rectangulares. No obstante el elemento más sobresaliente es la muralla que protegiera la plaza, de la cual han quedado restos bastante consistentes.

 

La muralla puede verse en la zona occidental del cerro, asomada al valle. Sin duda debió ajustarse a la cumbre del cerro, aunque en la actualidad no se aprecian restos en el frente oriental y sólo algunos breves vestigios en el meridional y el septentrional.

Estos restos de sus murallas indígenas están construidos con enormes bloques de piedra. En la parte noroeste quedan grandes lienzos de muralla formando ángulo.

Parece ser que sus murallas fueron reconstruidas varias veces. A la época romana parece corresponder el lienzo de muralla, que en difícil equilibrio, se mantiene junto a un desnivel del terreno.

Las excavaciones arqueológicas fechan el abandono de la ciudad en el siglo IV d.C. Nunca más se volvería a habitar, si bien su recuerdo continuaría en la memoria de las gentes. Así lo indica el empleo de su solar como necrópolis en época visigoda, detectado arqueológicamente."
 
SALVADOR SANCHEZ