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viernes, 24 de mayo de 2013

FLORA MALAGUEÑA - MUSCARI COMOSUM










El jacinto comoso, hierba del querer o nazareno (Muscari comosum). Muscari, según algunos autores del griego muscarion, que significa "racimo", en alusión al tipo de inflorescencia, o según otros del latín muscarius, musca -ae, que significa "mosca", al parecer el olor que desprende la planta, atrae especialmente a las moscas. El epíteto comosum -a, -us, del latín y significa "cabellera o melena", pudiendo estar relacionado con la forma de moño que presenta la inflorescencia de esta planta.
Son conocidos como Nazarenos o Jacinto del Nazareno al coincidir su floración con la Pascua, siendo cultivado con frecuencia en jardines de monasterios y catedrales. También se le llamaba Penitentes en relación con el período anterior a la Pascua.
Es una hierba vivaz de vistosas flores de color púrpura o azul, nativa de Europa Central y Asia que alcanza los 60 cm de altura, con la raíz formando bulbos de color rojizo. Las hojas son basales, de forma lineal, de unos 15 mm de largo por 12 de ancho. Florece en primavera presenta flores ovoides o tubulares, con tres dientes, de color púrpura o azul marino, de hasta 1 cm de tamaño, formando racimos compactos de ellas. El ovario es trilobulado, dando como fruto es una cápsula alada trivalva
Prefiere suelos húmedos, prados y pastizales. Tolera suelos calizos y temperaturas bajas. Está muy extendido en jardinería dada su facilidad a la naturalización; por su rusticidad se la considera a veces invasiva. Se la encuentra en Europa meridional, el Medio Oriente y el norte de África.
Existe una variedad ornamental, llamada plumosum o monstruosum que forma una vistosa inflorescencia.
El bulbo, es parecido al de la cebolla pero más pequeño y de sabor más amargo, se comen en algunos países de la cuenca Mediterránea. Es emoliente y diurético, rico en mucílago y contiene taninos, sales, goma y azúcares. Dado que el bulbo es rico en mucílagos y tiene propiedades emolientes, se usa sobre abrasiones de la piel, zonas irritadas, enrojecidas, secas y con granos en forma de cataplasma.
Dioscórides (s. I) dice de estos bulbos: “todos son acres, y caloríficos, estimulan el coito, irritan la lengua y las amígdalas, etc. (...) Hay que cuidar la cantidad que se come de bulbos porque afectan a los nervios.”