El origen egipcio del ojo de las jábegas malagueñas
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Dios egipcio Horus |
Nos
cuenta la mitología heliopolitana (Heliópolis) que Geb (la tierra de Egipto)
y su esposa y hermana Nut
(el cielo), dan vida a dos varones, Osiris y Seth y a dos mujeres, Isis
y Neftis .
Osiris se casa con Isis, y Seth con Neftis .
La
leyenda da cuenta de los innumerables enfrentamientos entre Osiris y su hermano
Seth. Gracias a un engaño, Seth logra asesinar a Osiris, lo descuartiza y
oculta sus restos para evitar que encuentren su cuerpo, desperdigándolos por
todo Egipto. Su mujer, Isis, enterada de lo sucedido, busca cada pedazo por
todo Egipto. Finalmente, Isis logra recuperar todos los restos de su difunto
marido Osiris, y utilizando sus poderes divinos lo resucita. Y este, partir de entonces se encargaría de
gobernar en el país de los muertos, la Duat.
También Isis pudo concebir
un hijo del resucitado Osiris: a Horus. Al poco tiempo de nacer, Horus, hijo de
Osiris, fue escondido por su madre Isis y lo dejó al cuidado de Tot , dios de la sabiduría,
que lo instruyó y crió hasta convertirse en un excepcional guerrero. Al llegar
a la mayoría de edad, ayudado por los Shemmsu Hor
luchó contra Seth
para recuperar el trono de su padre, asesinado por aquél.
En el transcurso de estas luchas los
contendientes sufrieron múltiples heridas y algunas pérdidas vitales, como la
mutilación del ojo izquierdo de Horus. Pero, gracias a la intervención de Tot,
el ojo de Horus fue sustituido por el Udyat,
para que el dios pudiera recuperar la vista. Este ojo era especial y tenía
cualidades mágicas.

Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la
indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. Incluso en la
actualidad se sigue utilizando como amuleto por personas que practican diversas
religiones en todo el mundo.
El ojo sagrado era así
mismo motivo de decoración en la punta de los barcos funerarios con el objetivo
de que los ojos hicieran de guía
del cuerpo hasta las dependencias de Osiris, dios de los difuntos.
Los fenicios (1200 a. C. -
539 a. C.), en contacto con el Egipto faraónico, empezaron a adornar sus naves
con dos ojos pintados en la proa, se
sabe que rápidamente extendieron esta costumbre por todas las civilizaciones
del Mediterráneo, incluida España, y ha llegado hasta nuestros días. Existe un
tipo de embarcación pesquera de origen fenicio conocida como jábega que se usa
actualmente en regatas deportivas en el litoral de Málaga y una de sus
características es la presencia de unos ojos en la proa.
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