f

menu

miércoles, 12 de octubre de 2011

MEMORIAS DE ÁFRICA

  Isak Dinensen (Seudónimo empleado por Karen Blixen)
Cuando lees esta novela después de haber visto, en varias ocasiones, la película, te piensas que vas a leer una historia de amor entre Meryl Streep y Robert Redford. Nada más lejos de la realidad, en solo seis o siete páginas te das cuenta que es una historia de amor entre Karen y el continente africano, Kenia, los kikuyus, los Masái, las puestas de sol y sus campos de café. Una narración que discrepa con el argumento de la película homónima, pues esta se centra en su fracaso matrimonial con el conde Blixen y  su pasión por el aristócrata y cazador británico, Denys Finch Hatton.
El libro es como una meditación idílica que hace Karen de su vida en la plantación de café de las colinas de Ngong, como también una mención especial a ciertas personas que le provocaron grandes sentimiento durante ese periodo en aquellas tierras, retrata en él, a la perfección, la vida de las colonias durante la decadencia del Imperio británico.
La autora lo divide en cinco partes, que no narra de una manera lineal, se pasea en el tiempo para tratar de una manera individual y personalizada a los personajes, en las dos primeras a los nativos y su idiosincrasia, que fueron muy importantes durante sus años de vida en África; en la tercera habla de los visitantes de la granja, amigos perdurables que iban y venían a su antojo o personas de transito por Kenia que le solicitaron alojamiento y ella les abrió la puerta de su casa;  en la cuarta trata de los colonos que vivían como ella, con parecidas carencias y estímulos; y por último en la quinta parte cuenta como lo va perdiendo todo, van muriendo algunos amigos y los problemas económicos que le llevan a vender la granja, muy a su pesar, y regresar a Europa.
Me ha resultado amena, directa y natural. No creo, para nada que sea lenta o cansina, como he oído de algunas personas, y me ha provocado unas ganas enormes de ver la película de nuevo.
“Yo tenía una granja en África…”

                                                            Karen Blixen

Artículo enviado por Mª Paz Osorio.