f

menu

sábado, 11 de febrero de 2012

EL CEMENTERIO INGLÉS DE MÁLAGA

Tengo que decir que no soy muy amigo de los cementerios, ni pasear por estos me produce placer, al contrario, cuento menos tiempo permanezca en uno mejor. Soy más amigo de la cremación y luego las cenizas esparcirlas al viento.

En algunas de mis escapadas de vacaciones, he tenido la oportunidad de visitar algunos, y al verlos desde un punto de vista artístico-histórico, sí que me han gustado. 
En París visité varios, uno por casualidad en Montmartre, pequeño y antiguo, que sólo se abre un día al año, el día de los difuntos, y Père-Lachaise, a este sí que tenía ganas de ir después de ver una peli, “Paris je T’aime”, y ver la tumba de Oscar Wilde cubierta de marcas de carmín que dejaban las mujeres al besar el monumento funerario.

Pues algo parecido me pasó al ver la película “Al Sur de Granada” de Fernando Colomo, que  narra la vida de Gerald Brenan, y que supe que estaba enterrado en Málaga, concretamente en el Cementerio Inglés, por cuyas puertas he pasado infinidad de veces y nunca había entrado hasta una mañana reciente.

La verdad es que me ha parecido un lugar interesante de visitar y saber de él, como dice la frase, “todos los días se aprende algo”. Estuve hablando con una señora, una  voluntaria que realiza trabajos de mantenimiento en el lugar, y que muy amablemente nos contó numerosas historias y anécdotas del lugar y nos informó donde estaban los lugares más interesante que visitar.

Aunque he leído que pertenece al Patrimonio Artístico de Málaga, el lugar está en un estado lamentable. Entre las obras de los edificios colindantes, gente que entra y se dedica a la gamberrada y que oficialmente nadie le proporciona el mantenimiento adecuado. Sólo el voluntariado y donaciones particulares mantienen  al cementerio en mínimas condiciones de decencia.

 Os pongo un poco de su historia, aunque por internet hay buenas páginas que hablan de este rincón malagueño.

En el año 1787, Carlos III, prohíbe los enterramientos dentro de pueblos y ciudades, para evitar los contagios y las epidemias de difícil control en aquella época. Esto dio lugar a la construcción de cementerios alejados y aireados lejos de las urbes.

 Málaga tenía en funcionamiento sus cementerios, pero la población no católica no tenía cabida en ellos. Para estos, en la mayoría de las ocasiones sólo les quedaba ser enterrados en la playa. Frecuentemente, los cadáveres, por la acción del mar, eran arrastrados por la corriente o quedaban expuestos en la arena, sirviendo de alimentos a los animales que merodeaban por la zona, o simplemente formando parte de la basura del lugar.

Aunque había un tratado de amistad entre Inglaterra y España, en el cual se incluía un artículo que acordaba que los súbditos ingleses muertos en tierras españolas, tuvieran un lugar donde fueran enterrados convenientemente, no fue hasta el 1816, en que llegó a tierras malagueñas un cónsul inglés llamado William Mark, que haciendo valer el mencionado tratado, pudo conseguir una ubicación donde poder construir un cementerio para sus compatriotas, La Cañada de los Ingleses.  El Cementerio Inglés de Málaga quedó constituido en 1930. Fue el primer cementerio protestante de España.

Mark, durante varios años se dedicó a embellecer el lugar, se planto una gran variedad de plantas y se trajeron arboles exóticos, convirtiendo el lugar, aparte de un cementerio, en  un jardín botánico y zona de paseo de los malagueños.

Este cementerio me llamó la atención por los personajes célebres enterrados en él. Os mencionare unos pocos:
Robert Boyd, héroe liberal que murió fusilado junto al General Torrijos en las las playas de San Andrés en 1831.

El médico Joseph Noble, murió en Málaga de Cólera tras una visita a la ciudad y sus restos descansan en el cementerio. En su memoria se fundó el Hospital Noble para marineros y pescadores de Málaga.


El propio William Mark fue enterrado en el cementerio tras su muerte el 13 de enero de 1849.

El 16 de diciembre de 1900, el barco escuela Gneisenau naufragó frente a las costas malagueñas. Sesenta y dos hombres y oficiales de la Marina Imperial de Alemania perdieron la vida en el accidente, pero la ayuda de los ciudadanos malagueños, hicieron que el número de víctimas fuera menor, pues ayudaron a la recuperación de los marineros siniestrados. El Gobierno alemán, en agradecimiento, construyó un puente peatonal sobre el Guadalmedina, Puente de Santo Domingo o “El Puente de los Alemanes” como se le conoce en Málaga.

 Por su parte, la Reina Regente de España otorgó el título de “Muy hospitalaria” al escudo de la ciudad. En memoria de esos hombres, se realizó un monumento que está en el interior del cementerio. Además, se puede visitar la tumba del capitán y del ingeniero del barco escuela alemán.

La poetisa y autora Gamel Woolsey (1899-1968), esposa de Gerald Brenan, hispanista e historiador británico. Están enterrados uno al lado del otro en sencillas sepulturas.

El español, Jorge Guillén (1893-1984), poeta de la generación del 27, eligió ser enterrado en este lugar.  Las cenizas de su esposa reposan junto a él.

La administradora del cementerio, Marjorie Grice-Hutchinson (1909-2003), gran historiadora del pensamiento económico y doctora Honoris Causa por la Universidad de Málaga (1992) y la Complutense de Madrid (1993). Se dedicaría durante su vida en Málaga a mantener el cementerio en condiciones óptimas.

Algunos miembros de la familia Huelin.

También hay cuatro soldados de la aviación británica
Para los amigos de lo paranormal, como todo buen cementerio que se precie, también cuenta con leyendas de fantasmas, creo que alguna empresa hace visitas nocturnas guiadas, en la que un guía vestido de monje te va contando diversas historias de espíritus. Yo en estos temas no entro.


En la Noche en Blanco, también se hacen visitas nocturnas.

Este lugar se puede visitar gratuitamente por las mañanas, agradecen los donativos o que compres alguna planta que son muy baratitas. Para el que no lo sepa, está en la Avenida de Pries nº1.