f

menu

lunes, 28 de noviembre de 2011

LA QUINTA MUJER

LA QUINTA MUJER - Henning Mankell
Hoy quiero hacer una pequeña incursión por la novela policiaca, que hasta este momento no habíamos tocado en “La mirada del lobo”. Había barajado la posibilidad de reseñar alguna de John le Carré, un claro ejemplo de este género, pero a la inglesa (ya lo haré más adelante). Me he decidido por Mankell porque considero que los suecos son mucho más representativos y, Stieg Larsson sería poco original pues se ha hecho demasiado famoso con su trilogía en el último año.
La trama de esta novela se desarrolla en Ystad, una ciudad sueca por lo general bastante tranquila, en la que en un corto período de tiempo hallan tres cuerpos  asesinados. En primer lugar aparece un hombre mayor de setenta años, ex vendedor de coches, aficionado a la ornitología que aparentaba una vida apacible. Apenas avanzan en la investigación cuando surgen dos nuevas víctimas, ambos de sexo masculino y con delicadas aficiones: las orquídeas y la poesía, lo que hace incomprensible los motivos de dichas muertes. El inspector de policía Wallander conforme se adentra en el caso comprende que se trata de un solo asesino, con mucha inteligencia y una voraz sed de venganza; no parece matarlos de una forma aleatoria, lo hace meticulosamente, de modo minucioso pero con bastante violencia y sadismo.
En mi opinión, el autor sabe mantener el interés desde el principio hasta el final con una investigación cargada de detalles e intrigas que te van envolviendo y, aunque desde muy pronto sospechas de la identidad del asesino, lo hace con tanto arte que nos mantiene enganchado a él hasta última hora.
Kurt Wallander es un personaje creado para una serie de once novelas tan conocidas en su país que en su ciudad hay una famosa ruta turística, en la que los tours operadores ofrecen un recorrido por los lugares habituales de la vida del comisario.
Entiendo que no a todo el mundo puede gustarle la novela policíaca, pero de vez en cuando está bien leer alguna porque resultan muy entretenidas.



                                                                  Henning Mankell
Artículo enviado por Mª Paz Osorio.