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martes, 13 de marzo de 2012

"CADENA PERPETUA" - Frank Darabont


NOS QUEDA LA ESPERANZA

Andy Dufresne es enviado a prisión con una condena de cadena perpetua.  Está acusado de asesinar a su esposa, pero es inocente. Sus compañeros de prisión le responden enseguida: “Aquí  todos somos inocentes”.

Un soberbio Morgan Freeman nos relata en primera persona la película. Y oímos de sus labios que “la esperanza es muy peligrosa, puede volver a un hombre loco”. Pero Dufresne (Tim Robbins) apuesta por la esperanza y cada día es un nuevo motivo para luchar. Todo es difícil y todo se consigue a base de constancia, de paciencia. Pero siempre con la base de la esperanza, insisto, es lo que realmente diferencia a esta maravillosa historia de otras películas de  ambientes carcelarios.

Andy Dufresne consigue poco a poco que su vida y también la de sus compañeros sea un poco menos dura, hay un momento en que todos beben cerveza muy fría en una terraza que están cubriendo de alquitrán en pleno verano, y nos dice Morgan Freeman que “es uno de los mejores momentos de su vida”.

 Porque la amistad es otro de los soportes sobre los que gira la película, amistad verdadera y sin condiciones: -“En su primera noche en la cárcel, Andy Dufresne me costó dos paquetes de tabaco. Ni siquiera hizo un ruido”.

En su última noche en prisión, Andy se pasea con los zapatos nuevos del alcaide, ya no hay nada que pueda detenerlo, porque como él  mismo dice: -“¿Quién se fija en unos zapatos?”.

La tengo como una de las mejores elipsis que he visto nunca. El alcaide llega a su oficina como todas las mañanas, Andy limpia sus zapatos por las noches y se los guarda. Al abrir la caja se encuentra con otros zapatos,  desgastados y muy viejos,  y  justo en ese momento suena la alarma.  De pronto comprende –comprendemos todos-  que se ha producido la fuga,  la huida hacia la libertad.

“Andy Dufresne se arrastró hacia la libertad a través de quinientas yardas de residuos malolientes que no puedo imaginar ó quizá no quiera imaginarlo, quinientas yardas es la longitud de cinco campos de fútbol, se arrastró por un río de mierda y salió limpio al otro lado”.

“Cadena Perpetua” me ha enseñado que la esperanza es motor de vida, y que solo podemos alcanzar la libertad sacrificando algo (a veces mucho) de nosotros mismos.

“Cadena Perpetua” me ha enseñado esto, y mucho más, pero sobre todo, me tiene pegado a la pantalla durante dos horas cada vez que la reponen en televisión (que son muchas) y esa  es la virtud principal, lo que realmente convierte una película en una obra maestra.

¡Ah!, y nos queda Zihuatanejo, en el Pacífico. –“¿Y por qué el Pacífico?”, pregunta Morgan Freeman, -“Porque es un mar que no tiene memoria”.














Por Alfonso Lozano