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martes, 1 de mayo de 2012

MÁLAGA ANTIGUA - CINES

Tres años después que los hermanos Lumière inventaran el proyector cinematográfico llega a Málaga, en 1898, el primer proyector de cine de la mano del propietario del Café España José González. Quiso instalarlo en el rellano del puerto pero le denegaron el permiso a causa de las obras de ampliación del Parque. Decidió entonces llevarlo a diversos puntos de la ciudad aprovechando las fiestas populares de las distintas barriadas malagueñas.

Emilio Pascual en 1900, instaló un cine en Málaga al que llamaron “Pascualini”,  estando su primera ubicación en el pasillo de Santo Domingo durante la feria del Carmen, poco después pasaría al paseo de Reding para más tarde trasladarse a la plaza de Riego, la actual plaza de la Merced hasta 1906. Por orden del Ayuntamiento se trasladó nuevamente a calle Cerrojo. En 1907 se ubica definitivamente en calle Córdoba.

Fue la única sala de cine que ofreció solo películas, en otros locales solían ofrecer diversos espectáculos como zarzuelas, variedades, teatro, etc. Mientras que estuvo en activo siempre mantuvo el mismo precio, 0,30 preferencia y 0,15 general.

La película más antigua sobre Málaga que se conserva es  “Un día por Málaga”, que recoge escenas cotidianas de los malagueños. La cinta fue un encargo de Emilio Pascual, para que grabara a los ciudadanos mientras paseaban, y estos fueran luego al cine Pascualini a reconocerse en la gran pantalla. Esta película ha sido recuperada y reparada por la Filmoteca de Andalucía, tiene una duración aproximada de una hora y consta de dos partes, una con la citada secuencia de malagueños por la ciudad y otra con faenas taurinas.



El estar junto al Banco de España, le llevó que en un bombardeo de 1937, impactara sobre el cine un proyectil que lo destruyó. Lo más probable es que el banco fuera el blanco de las bombas.

En 1941, Francisco Ruibérriz  construiría sobre el solar del antiguo cine un parque de atracciones que se llamó “Palacio de Cristal”, el cual estaría funcionando durante dos años, después su empresario construiría un salón al que llamó “Gran Olimpia” en la misma calle Córdoba.

Tenía varias dependencias en las cuales se podían realizar distintas actividades como patinaje, bolos, circo, loterías y hasta pasear en pequeñas embarcaciones. De vez en cuando proyectaban películas, pero la sala principal al carecer de techo, solamente abría en verano.  








Velada de boxeo

Cola de entrada del local