f

menu

jueves, 7 de junio de 2012

LA BALALAIKA

Contaba Alfred Hitchcock la historia de un guionista novel que fue a verlo y le dijo que soñaba todos los días con un guion perfecto, un argumento nuevo, algo que nunca se había rodado en cine, pero cuando despertaba a la mañana siguiente, lo había olvidado. Y así día tras día, noche tras noche. Hitchcock le dijo: “- Toma papel y lápiz, colócalo junto a la cama y anota la idea cuando estés soñando”. Así lo hizo el guionista. Llegó la noche, se durmió, soñó y anotó. A la mañana siguiente vio lo que había escrito: “Un hombre encuentra a una mujer”.
Las historias de amor son –quizás- el argumento más repetido en el cine. En algunas películas forma parte del argumento central y en las demás constituye el argumento central.

Desde “La Dama de las Camelias” (George Cukor) a “Los Puentes de Madison” (Clint Eastwood) pasando por  Casablanca” (Michael Curtiz), “Carta de una Desconocida” (Max Ophüls), “Breve Encuentro” (David Lean), “Tiempo de Amar, tiempo de morir” (Douglas Sirk), “Esplendor en la hierba” (Elia Kazan), “Memorias de Africa” (Sydney Pollack), incluso “Titanic” (James Cameron) (¿también “Titanic”? ……………… bueeeeeeeeeeeeeeno), el amor y el cine (en realidad es el amor al cine), siempre han ido juntos en todo tipo de historias.

Tres grandes películas de amor.


Doctor Zhivago” (David Lean), amor en estado puro bajo el trasfondo de la revolución bolchevique. Dos protagonistas inolvidables: Yuri Zhivago (Omar Shariff) y Lara/Larissa Antipova (Julie Christie), una cuidadísima ambientación de la Rusia de 1.917 (gran parte del rodaje en España), una banda sonora imperecedera. Cine, arte, entretenimiento y espectáculo. Y la balalaika……….

Encadenados” (Alfred Hitchcock), historia de espionaje con suspense (mentira), triángulo amoroso (mentira), el uranio como elemento central (mentira), simple y llanamente una magistral historia de amor, más profunda cuanto más difícil, más verdadera cuanto más imposible. Película llena de detalles, Hitchcock narra en cualquiera de ellos más que otros directores en toda su filmografía.



El fantasma y la señora Muir” (Joseph Leo Mankiewicz), el amor más verdadero de todos, porque el amado no es real sino una ilusión. De esta manera no existe ningún condicionante, ninguna circunstancia exterior, el amor es la consecuencia directa de la ilusión por el amor. El fantasma del capitán no es sino el anhelo, el deseo, la necesidad de amar y ser amado. “-No digas que fue un sueño”, le susurra al oído. Finalmente tan solo la muerte convierte la ilusión en realidad, ¿se puede pedir  más?


Y la balalaika…………………….













Alfonso Lozano